Noticias históricas acerca del proyecto de construcción de un tren de alta velocidad entre Buenos Aires, Rosario y Córdoba en la República Argentina, entre el 27 de abril de 2006 y el 26 de septiembre de 2008 (las noticias continuaron hasta el 20 de diciembre de 2012), durante los gobiernos de Nestor y Cristina Kirchner.

lunes, 28 de julio de 2008

Jaime admite que el "tren bala" depende de la marcha de la economía

Lunes 28 de julio de 2008.

Por: Julián Cañas De nuestra Redacción jcanias@lavozdelinterior.com.ar.

Ora polémica.

El secretario de Transporte afirmó que la iniciativa está en la etapa "decisiva" de buscar el financiamiento privado.

Jaime admite que si hay problemas en la economía, "afectará" el proyecto. Pero no cree que pase. Foto: Télam.


El secretario de Transporte de la Nación, Ricardo Jaime, aseguró que el proyecto del Tren de Alta Velocidad que unirá Capital Federal-Rosario-Córdoba “goza de buena salud”. Pero el funcionario kirchnerista admitió que el avance de esta iniciativa emblemática de la gestión de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner depende de la marcha de la economía del país.

“Uno trabaja desde el convencimiento de que la obra se concretará. Pero, por supuesto, que va de la mano de la marcha de la economía del país, que confiamos seguirá creciendo”, reconoció el padre del primer proyecto de este tipo en Sudamérica.

Desde la Secretaría de Transporte de la Nación que administra los suculentos subsidios nacionales a los medios de transportes, Jaime –el brazo derecho del influyente ministro de Planificación Federal, Julio De Vido– impulsa este millonario y polémico proyecto, que en caso de concretarse costará alrededor de 2.000 millones de dólares. Todo el arco opositor rechaza esta obra y ya advirtió que podría terminar costando el doble.

Según el funcionario cordobés, la iniciativa está en la “decisiva” etapa de búsqueda del financiamiento. Precisamente, no son tiempos auspiciosos para la administración kirchnerista, que afronta una indudable debilidad política tras el fracaso de las retenciones móviles a los granos y sus derivados. A esto se suma un horizonte preocupante para la economía del país, teniendo en cuenta la inflación creciente y expectativas recortadas en la confianza de inversionistas extranjeros.

Pese a este contexto, Jaime no pierde el optimismo. “El Tren de Alta Velocidad es un proyecto muy ambicioso que le brindaría al país un salto gigantesco en materia de transporte. Estamos en la etapa final para aprobar su financiamiento. En este caso, el banco francés Natixis es quien está llevando adelanta las gestiones con distintas empresas que aportarán el capital para hacer la obra”.

Ante la pregunta si alguna contingencia en la económica del país podría afectar el proyecto, Jaime reconoció esta posibilidad. “Está claro que en un proyecto tan importante, alguna dificultad económica del país sin dudas que lo afectaría. Pero estamos convencidos de que esto no ocurrirá, ya que la economía seguirá creciendo como en los últimos cinco años. Cuando el financiamiento viene del extranjero, sin dudas que los inversores tienen en cuenta la situación del país. Por eso, somos optimistas de que el proyecto se concretará, porque el país está sólido en el aspecto económico, más allá de algunos pronósticos agoreros que hasta ahora nunca se concretaron”.

El proyecto. Por el momento, el proyecto está en manos del consorcio Veloxia, en el que figura la española Isolux Corsán junto a la francesa Alstom y las constructoras locales Iecsa y Emepa.

Lo que ha trascendido de este mega-proyecto es que los oferentes tendrán que realizar los estudios técnicos y el proyecto ejecutivo, concretar las obras, adquirir los trenes y financiar, como mínimo, el 50 por ciento de las inversiones. Las empresas extranjeras deberán asociarse con compañías locales, que tendrán una participación mínima del 20 por ciento de las obras.

El corredor de alta velocidad se hará en dos tramos: el primero –de 310 kilómetros– unirá la estación de Retiro (Capital Federal) con Rosario con una doble vía electrificada paralela a la actual línea Mitre. Las vías de alta velocidad no cruzarán ningún paso a nivel y todo el trayecto contará con un cerramiento especial. La velocidad máxima estará entre los 250 y 300 km/hora.

El segundo tramo –de casi 400 kilómetros– unirá Rosario con la ciudad de Córdoba. Para este recorrido se barajan dos alternativas: extender el sistema de alta velocidad o modernizar el ramal existente para correr con trenes diésel de “alta prestación” que pueden alcanzar una velocidad de 160 km/hora.

El consorcio que proveerá el material ferroviario también tendrá que hacerse cargo del mantenimiento y las reparaciones. La demanda de pasajes esperada entre Buenos Aires y Rosario es de casi tres millones de pasajeros anuales. Y en el tramo a Córdoba, se ubica en 500 mil pasajeros al año. Al inicio, saldría un tren cada dos horas.

http://archivo.lavoz.com.ar/08/07/28/secciones/economia/nota.asp?nota_id=225803

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